15.05.2020

Complejo automático para la realización sin contacto de productos y alquiler de objetos

En mayo de 2020, nuestra empresa estaba trabajando en un nuevo tipo de equipo pensado para automatizar dos procesos diferentes: la venta de productos y el alquiler temporal de artículos. La idea era que el usuario pudiera realizar toda la operación directamente a través del complejo, sin necesidad de interactuar con un empleado.

El proyecto combinaba identificación, pago y control de acceso dentro de un mismo sistema. A diferencia de una máquina expendedora convencional, donde el producto se entrega desde un mecanismo interno, este complejo permitía al usuario acceder al espacio donde se encontraban los artículos y retirar el que necesitaba.

Qué componentes utilizaba el complejo

La configuración descrita en aquel momento incluía un escáner RFID, un terminal para pagos con tarjeta bancaria, un escáner QR y una pantalla táctil de gran formato. Estos elementos trabajaban conjuntamente para identificar al usuario, gestionar el acceso y registrar la operación.

La lógica del sistema se desarrolló para que una persona pudiera obtener un producto de forma automática. El mismo principio también permitía utilizar el complejo para alquileres, donde además de registrar la retirada era necesario controlar posteriormente la devolución del artículo.

Cómo funcionaba el proceso de compra

El algoritmo previsto constaba de cuatro pasos:

  1. el usuario se registraba en la aplicación móvil o directamente en el complejo automático;
  2. introducía los datos de pago o añadía fondos a su cuenta;
  3. la puerta del complejo se abría y el usuario podía retirar el producto que necesitaba;
  4. el importe correspondiente al producto se descontaba de la tarjeta o del saldo disponible en el sistema.

El objetivo era vincular en una sola operación la identificación del usuario, el acceso al producto y el pago. De este modo, la apertura del complejo no funcionaba de manera independiente, sino como parte de un proceso controlado por el sistema.

Además, el proyecto contemplaba un panel personal desde el que los usuarios podían consultar su interacción con el complejo. También se preveía un sistema remoto para el control contable de las operaciones.

Qué productos podían venderse

El concepto no estaba limitado a una única categoría. Entre los ejemplos contemplados se encontraban alimentos, aperitivos, comidas preparadas, fiambreras, productos de panadería, bebidas alcohólicas y no alcohólicas, productos de limpieza, artículos refrigerados y congelados, ropa y calzado.

La posibilidad de trabajar con productos refrigerados o congelados requería una configuración específica del equipo. Para este tipo de mercancías, MVK MASH también desarrolla soluciones automáticas para productos congelados.

La variedad de productos prevista era una de las razones por las que el sistema se planteaba de forma distinta a una máquina con un mecanismo de dispensación convencional. El usuario accedía al compartimento o zona correspondiente y el sistema registraba la operación de acuerdo con la lógica definida para el complejo.

El mismo principio aplicado al alquiler

La segunda función prevista era el alquiler automático con control posterior de la devolución. En este caso, el sistema debía registrar no solo quién retiraba el artículo, sino también su retorno.

Entre los ejemplos indicados en el proyecto figuraban toallas y albornoces para instalaciones deportivas, piscinas, centros de spa y parques acuáticos. También se contemplaban artículos como esquís, tablas de snowboard, botas, máscaras y aletas.

En instalaciones donde la gestión se centra específicamente en toallas, el mismo concepto de identificación y control de entrega puede aplicarse mediante armarios automáticos para toallas, diseñados para hoteles, spas, piscinas y otros espacios con este tipo de servicio.

Un único sistema para vender, entregar y controlar devoluciones

La principal particularidad del proyecto era reunir en un mismo complejo varias operaciones que normalmente se gestionan por separado. Identificación, acceso, pago, retirada y, en el caso del alquiler, devolución formaban parte de una misma secuencia.

Esto permitía adaptar el sistema a distintos modelos de uso sin convertirlo en una solución limitada a un único producto. La configuración final dependía de qué artículos debían venderse o alquilarse y de cómo debía organizarse el acceso a ellos.