JUNIO 2018

¿Cómo enviamos las taquillas automáticas?

En junio de 2018 enviábamos complejos de taquillas automáticas a distintas ciudades de Europa cada 2 o 3 semanas. En ese momento, el número total de proyectos era de 10.

El envío formaba parte del proyecto y requería la misma atención que la fabricación. Una preparación deficiente podía generar retrasos, daños o problemas con la documentación, por lo que organizábamos esta fase con antelación.

Preparación del equipo antes del transporte

Antes de la salida, embalábamos el complejo para protegerlo durante la manipulación y el transporte. El embalaje también debía evitar que el equipo pudiera afectar a otras cargas durante el trayecto.

Al mismo tiempo, preparábamos con antelación los documentos y certificados necesarios. De esta forma, la parte documental no se dejaba para el último momento y podía coordinarse con la fecha prevista de salida.

La ruta y el transportista también influyen en el resultado

Otro punto importante era planificar la ruta y seleccionar una empresa de transporte adecuada. El criterio no era únicamente el coste. También importaba cómo se manipulaba la carga y en qué estado técnico y estético llegaba el complejo al cliente.

En equipos de este tipo, la logística debe tener en cuenta que se transporta una estructura terminada con componentes instalados. Por eso, la preparación previa, el embalaje y la elección del transportista formaban parte de una misma tarea.

La logística afecta al momento de puesta en marcha

Todo el trabajo realizado antes del envío influía en cuándo podía comenzar a funcionar el equipo. Si la entrega se desarrollaba según lo previsto y el complejo llegaba en buenas condiciones, la instalación podía avanzar sin retrasos adicionales provocados por el transporte.

Para el cliente, esto era especialmente importante porque el momento de puesta en marcha estaba relacionado con el inicio de la explotación del sistema. En proyectos comerciales, cualquier retraso podía aplazar también el comienzo del uso del equipo.

Por eso, para MVK MASH el envío no era una etapa separada ni secundaria. Era la continuación del trabajo realizado durante la fabricación de taquillas automáticas y una parte necesaria para que el equipo llegara al cliente preparado para la siguiente fase del proyecto.