Durante la temporada de 2018 se instalaron 10 complejos de taquillas inteligentes de distintas categorías:
- taquillas automáticas para la playa: 7 complejos;
- taquillas automáticas para supermercados: 2 complejos;
- Locker Room, una consigna automática para ciudades turísticas: 1 complejo.
Estos proyectos requerían enfoques distintos porque la ubicación y el uso previsto condicionaban la instalación. Las taquillas inteligentes para playas, por ejemplo, se instalan en un entorno exterior, mientras que los sistemas destinados a supermercados o zonas turísticas tienen otras condiciones de funcionamiento.
La instalación influye directamente en el funcionamiento del equipo
Una vez que el complejo llega al lugar de instalación, comienza una fase que no debe tratarse como un simple montaje. La estructura tiene que quedar correctamente colocada y los componentes electrónicos deben conectarse de acuerdo con las instrucciones técnicas.
El funcionamiento posterior depende de que ambas partes, la mecánica y la electrónica, se hayan instalado correctamente. Por eso, aunque el proceso de montaje estaba diseñado para ser comprensible, el cliente debía valorar si podía realizarlo por su cuenta siguiendo nuestras indicaciones.
Cuando no era posible hacerlo de forma autónoma, el trabajo podía ser realizado por nuestros técnicos o por especialistas locales en la ciudad de instalación. El objetivo era el mismo: dejar el complejo preparado para su puesta en servicio sin improvisaciones en una fase crítica.
Un ejemplo de instalación en la República Checa
En uno de estos proyectos, nuestro técnico viajó a la República Checa para montar un Locker Room destinado a una ciudad turística. El trabajo completo se realizó durante 3 días.
El primer día se instaló la base del sistema: la unidad de control y los compartimentos de almacenamiento. Esta etapa definía la estructura principal del complejo y permitía preparar el siguiente paso.
Durante el segundo día se conectaron los componentes electrónicos. Esta fase era necesaria para unir la parte física del complejo con los sistemas responsables de su funcionamiento.
El tercer día se dedicó a la puesta en marcha. Una vez terminados el montaje y las conexiones, el complejo quedó preparado para comenzar a funcionar.
La puesta en marcha no terminaba con el montaje
En este caso, el trabajo incluía además cuestiones relacionadas con la explotación del servicio. Se analizaron aspectos como la fijación de precios, la promoción del servicio y la forma de organizar el proyecto para alcanzar la rentabilidad.
Estas tareas no formaban parte del montaje técnico en sentido estricto, pero estaban relacionadas con el lanzamiento del complejo. Instalar correctamente una consigna automática era solo una parte del proceso. También era necesario definir cómo se presentaría el servicio al usuario y bajo qué condiciones comenzaría a funcionar.
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Un proceso técnico que requiere preparación
La experiencia de estos proyectos mostró que una instalación bien organizada ayuda a evitar problemas en el momento de la puesta en marcha. La secuencia de trabajo, desde la colocación de la estructura hasta la conexión de la electrónica, permite comprobar cada etapa antes de pasar a la siguiente.
Por eso, la instalación debe entenderse como una continuación de la fabricación de taquillas automáticas. El equipo puede estar correctamente producido, pero su funcionamiento final también depende de cómo se monte y se conecte en el lugar donde va a utilizarse.