10 DE JUNIO DE 2017

Segundo pedido para la ciudad de Sochi.

Uno de nuestros primeros clientes fue Alexey, de la ciudad de Sochi. Antes de este pedido ya había adquirido dos complejos de taquillas automáticas y había podido comprobar directamente el interés que despertaba este servicio entre los visitantes de la playa.

La necesidad que resolvían era sencilla y muy concreta. Cuando una persona entra al agua, tiene que decidir qué hacer con el teléfono, la cartera, la cámara u otros objetos personales. En el caso de un grupo de amigos, una de las soluciones habituales es que alguien permanezca en la orilla vigilando las pertenencias. Las taquillas inteligentes para playas ofrecen una alternativa práctica: permiten guardar los objetos mientras el usuario disfruta de la playa sin depender de otra persona.

Aparte de la seguridad de las cosas, las taquillas automáticas pueden ofrecer otros servicios útiles, como cargadores para dispositivos móviles, Wi-Fi, un terminal de pago y otros, que agilizan el retorno de la inversión.

En este proyecto, las taquillas no se planteaban únicamente como espacios para guardar pertenencias. El complejo también podía incorporar servicios adicionales que aumentaban su utilidad para el visitante. Entre ellos se contemplaban cargadores para dispositivos móviles, acceso Wi-Fi y un terminal de pago.

La posibilidad de reunir varios servicios en un mismo punto hacía que el equipo resultara más útil para una zona de playa. Por ejemplo, la recarga de teléfonos respondía a una necesidad distinta del almacenamiento, pero podía integrarse en la misma experiencia de uso. Para instalaciones donde la recarga es el servicio principal, MVK MASH también desarrolla estaciones de carga para móviles.

El segundo pedido incorporó la experiencia del primer periodo de uso

En 2017, Alexey realizó un nuevo pedido de un complejo de taquillas automáticas. La decisión se tomó después de haber trabajado previamente con dos instalaciones, por lo que el nuevo equipo se incorporaba a un servicio que ya conocía en la práctica.

Además, Alexey fabricó por su cuenta un dosel para proteger el complejo de la exposición directa al sol. La solución añadía una protección física adicional para el equipo instalado en una zona exterior, donde las condiciones ambientales forman parte del funcionamiento diario.

La experiencia también mostraba que una instalación de este tipo no termina en el momento de colocar el equipo. El uso real permite detectar qué elementos merece la pena mejorar con el tiempo. Puede tratarse de la interfaz, de un servicio adicional o de una protección física frente al sol y la lluvia.

En este caso, el segundo pedido reflejaba precisamente ese proceso: primero se puso en marcha el servicio, después se observó cómo se utilizaba y, a partir de esa experiencia, se continuó desarrollando la instalación.

Complejo de taquillas automaticas instalado en una zona de playa