En septiembre de 2020, en un contexto en el que muchas empresas buscaban reducir el contacto personal durante la entrega de pedidos, MVK MASH desarrolló un nuevo producto: un punto automático de entrega.
La idea era sencilla: separar el momento en que el negocio prepara el pedido del momento en que el cliente lo recoge. El empleado deposita el producto en un compartimento y el comprador puede retirarlo posteriormente, sin necesidad de coincidir con el personal en el mismo momento.
Este principio permite automatizar una parte concreta del proceso de entrega. En negocios con un flujo continuo de pedidos, el equipo puede funcionar como punto de recogida durante todo el día, siempre que el propio establecimiento organice la preparación y reposición de los compartimentos.
Una solución para distintos tipos de pedidos
El sistema se planteó para empresas que ya trabajaban con entregas y necesitaban un punto intermedio entre la preparación del pedido y su recogida. Entre los ejemplos indicados en el proyecto se encontraban alimentos preparados en restaurantes, productos de alimentación, cosméticos, medicamentos y artículos de mayor tamaño.
La función principal del equipo no era vender por sí mismo, sino recibir un pedido preparado previamente y mantenerlo disponible hasta que el cliente acudiera a recogerlo. Este mismo enfoque se utiliza en los puntos automáticos de entrega de pedidos, donde el objetivo es organizar la recogida sin depender de una entrega personal inmediata.
Integración con CRM y aplicación
Una de las características previstas era la posibilidad de integrar el complejo con un sistema CRM y gestionarlo mediante una aplicación. Esto permitía conectar el punto de entrega con el proceso digital que ya utilizaba la empresa para registrar y preparar pedidos.
La integración resultaba especialmente útil porque la taquilla no funcionaba de manera aislada. El pedido debía estar asociado a un cliente concreto y el sistema tenía que informar de cuándo estaba preparado para la recogida.
¿Cómo funciona?
El proceso descrito para este equipo era breve. El empleado colocaba el pedido en el compartimento correspondiente y, después, el cliente recibía una notificación indicando que ya podía recogerlo.
A partir de ese momento, la recogida no dependía de que el empleado estuviera disponible para entregar el pedido personalmente. El cliente podía acudir cuando le resultara conveniente y retirar el producto del compartimento asignado.
Separar preparación y recogida
La utilidad del sistema estaba precisamente en esa separación. El negocio podía preparar pedidos siguiendo su propio flujo de trabajo, mientras que el cliente disponía de más flexibilidad para recogerlos.
Cuando la misma lógica se aplica a paquetes y envíos de comercio electrónico, las taquillas para paquetes permiten organizar la entrega y recogida mediante compartimentos individuales.
El proyecto de 2020 buscaba automatizar una parte muy concreta de la operación: el intercambio físico del pedido. No sustituía la preparación, la venta ni la logística previa, pero sí reducía la necesidad de una entrega directa entre empleado y cliente.