Julio de 2014

Montaje e instalación de un complejo de consignas automáticas en una playa de Zaporiyia

De la idea al pedido: varias semanas de consultas

Una playa es uno de los lugares donde más se nota la falta de un sitio seguro para dejar las cosas. La gente viene a pasar el día con el teléfono, la cartera, las llaves del coche y la ropa, y no quiere dejarlo todo sobre la toalla mientras se baña. Precisamente esa necesidad fue el punto de partida del proyecto.

Las consultas con el cliente continuaron durante varias semanas. Analizamos juntos el flujo de visitantes, el horario de la playa y qué servicios podían interesar a quienes pasan allí el día entero. Al final, el cliente reconoció que la idea de negocio era rentable y aprobó un complejo compacto de 24 compartimentos. Para un primer proyecto en la playa era una escala razonable: suficiente para comprobar la demanda y sin una inversión excesiva.

Desde el principio quedó claro que el complejo no debía limitarse a guardar objetos. La automatización incluía un terminal de carga para dispositivos móviles y una radio de playa. Hoy esta idea ha evolucionado hasta convertirse en una estación de carga independiente, pero en aquel proyecto formaba parte de la propia consigna. En la playa el teléfono se descarga rápido y no hay dónde enchufarlo, así que la carga era un motivo más para acercarse al complejo. La radio, por su parte, atraía la atención y ayudaba a que la gente conociera el servicio. Ambos elementos debían aumentar el número de clientes y acelerar la recuperación de la inversión.

Protección y servicios adicionales

Un complejo que funciona al aire libre y sin personal necesita protección contra el vandalismo. Por eso uno de los requisitos imprescindibles fue una alarma de automóvil incorporada: una solución sencilla y probada que reacciona ante cualquier intento de forzar el equipo y llama la atención de inmediato.

Además, el complejo ofrecía acceso de pago a Internet, un servicio para pedir taxi, pedidos de pizza a domicilio en la misma playa y un terminal de pago disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Cada uno de estos servicios aportaba un ingreso adicional al propietario y convertía el complejo en un punto de servicio completo, no en un simple armario con cerraduras. Es una lógica que seguimos aplicando: cuantos más motivos tiene el visitante para acercarse al equipo, antes se amortiza la inversión.

Producción contra reloj

El pedido se aprobó y se puso en marcha. Los nuevos armarios estuvieron listos en 20 días. La instalación de la electrónica llevó casi una semana más.

No fue posible montar y poner en marcha todo el equipamiento de inmediato. El complejo tenía muchas interconexiones entre módulos, y buena parte de las soluciones se encontraba todavía en fase experimental. Algunos componentes chinos nos obligaron a trabajar duro para que funcionaran de forma estable junto con el resto del sistema. El tiempo era escaso y los plazos apremiaban, así que no pudimos probar el equipo a fondo en el taller antes del envío.

Una noche en la carretera

No lo pensamos mucho: subimos al camión junto con los armarios y salimos hacia Zaporiyia. Pasamos una noche en la carretera. Por la mañana, el conductor empezó a quedarse dormido, así que tuve que tomar el volante y conducir un tercio del camino. Hacia las 11 de la mañana ya estábamos en la playa y comenzamos a instalar el complejo.

Por cierto, ¿por qué el cliente eligió nuestras consignas? Los cuerpos de nuestras taquillas se fabrican con chapa de acero de alta calidad y se recubren con pintura en polvo. Antes de pintar, la superficie se somete a un fosfatado. Esta capa mejora la adherencia de la pintura y protege el metal contra la humedad y la corrosión. Para un equipo que trabaja junto al agua, bajo el sol y con cambios de temperatura, es una diferencia decisiva: el armario resiste el desgaste y tiene una larga vida útil. Seguimos utilizando este mismo proceso en las taquillas para lugares públicos que fabricamos hoy.

Una semana de ajustes en la playa

El viaje de trabajo estaba previsto para un solo día, pero al final nos quedamos una semana en Zaporiyia. Durante todo ese tiempo probamos y ajustamos el equipo directamente en la playa y configuramos el sistema informático que controla el funcionamiento de las consignas automáticas.

En condiciones reales descubrimos cientos de pequeños fallos que en la oficina no se notaban. La arena, el calor, la humedad del aire y el ritmo real de uso por parte de los visitantes pusieron a prueba cada componente. Ninguna prueba de taller reproduce del todo estas condiciones, y esa semana nos enseñó más que muchos meses de desarrollo en el despacho. La experiencia de proyectos como este es la base de nuestras taquillas inteligentes para playas y zonas turísticas.

El resultado

A mediados de julio, en una playa de Zaporiyia apareció el primer complejo universal de consignas automáticas con pantallas táctiles en color, estaciones de carga para dispositivos móviles, acceso de pago a Internet, pedidos de taxi y pizza, y terminales de pago.

Volvimos a casa bronceados, aunque solo por un lado. Pero el trabajo se hizo a conciencia, y el proyecto demostró que un complejo automático puede ser un negocio rentable incluso en un lugar tan exigente como una playa.

Si está pensando en instalar consignas automáticas en una playa, un parque acuático o cualquier otro lugar con mucho público, póngase en contacto con nosotros. Le ayudaremos a elegir la configuración, el número de compartimentos y los servicios adicionales adecuados para su proyecto.